¿Por qué no sentimos el movimiento de la Tierra?

La Tierra rota a una velocidad que alcanza los 1.678 km/h en el ecuador, y orbita al Sol a 107.800 km/h. Pero, ¿por qué no lo sentimos?

¿Por qué no sentimos el movimiento de la Tierra?

Si bien las cifras pueden llegar a amedrentar, la explicación es sencilla.

Nuestro planeta rota a una velocidad que alcanza los 1.678 km/h en el ecuador, y disminuye a medida que nos acercamos a los polos. De hecho, este fenómeno es el responsable del efecto Coriolis.

Asimismo, orbita al Sol a 107.800 km/h. Si bien es cierto que durante el año esta velocidad varía, es prácticamente imperceptible.

¿Y entonces por qué no lo sentimos?

Como lo explica el buen Isaac Newton en su primera ley, todo cuerpo en reposo o con movimiento uniforme y rectilíneo persevera en su estado, a no ser que se vea influenciado por fuerzas externas.

Y, por suerte, de momento no conocemos ninguna amenaza que pueda frenar a la Tierra “de seco”. 

Por lo anterior – y quitando pequeñas e imperceptibles variaciones de velocidad – no sentimos el movimiento porque las velocidades son constantes y todo, entre los que se incluye superficie, mares, montañas y personas, se mueven junto al planeta. Somos pasajeros.

Formamos parte del mismo sistema de movimiento. Dicho movimiento, además, cubre apenas unos 15 grados de giro por hora (o 0,004 grados por segundo), un desplazamiento muy por debajo del umbral que nuestro oído interno puede percibir.

Sería el equivalente a sentarse sobre una silla de oficina y dar una vuelta completa en 30 minutos. No lo notaríamos.

Distinto sería si se produjera una aceleración o desaceleración brusca; ahí sí se sentiría el cambio.

El mejor ejemplo es – quizá – el de un auto. Cuando estamos en un automóvil que se mueve a una velocidad constante no sentimos el movimiento (quitando baches y otras irregularidades del terreno). Pero cuando el auto comienza a frenar o a acelerar, sí lo hacemos.

Si la Tierra se detuviese, tampoco saldríamos volando. ¿O sí?

Como mencionábamos en un principio, no conocemos algún fenómeno o fuerza capaz de hacer que la Tierra cambie su velocidad de rotación y traslación normal.

Sin embargo, en un escenario hipotético en donde nuestro planeta frenara bruscamente, todos saldríamos volando a una velocidad máxima de 1678 km/h (para una persona en el ecuador). 

Pero que tampoco cunda el pánico, ya que no alcanzaríamos la velocidad de escape, de 40.320 km/h, y todos volveríamos a “caer” hacia la superficie. ¿Buen susto, eh?

Sitio de interés: Sky Earth

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