Mercurio no es el objeto más cercano al Sol

El flamante asteroide es de tipo Atira (su órbita está contenida por la órbita terrestre) y tarda tan solo 113 días en completar una vuelta al Sol, alcanzando una velocidad de 16 km/s.

Mercurio no es el objeto más cercano al Sol

Hace unos meses, un grupo de investigadores descubrió un nuevo asteroide llamado 2021 PH27, que se quedó con dos récords.

En la escuela nos enseñan el orden de los planetas: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno y Plutón.

Entre otras cosas, también se abordan otras nociones básicas, tales como lunas, distancias y los diferentes elementos que componen nuestro Sistema Solar. Que Mercurio es el primer planeta y que los asteroides provienen del Cinturón de Asteroides que se encuentra entre Marte y Júpiter son dos de los conceptos que suelen quedan en la memoria.

No obstante, hablando estrictamente, ni todos los asteroides provienen del Cinturón de Asteroides, ni Mercurio es el objeto más cercano al Sol.

En agosto de 2021, el investigador Scott Sheppard, perteneciente al Instituto Carnegie, de Washington, descubrió un asteroide denominado 2021 PH27, gracias a las imágenes de un crepúsculo vespertino tomadas por Ian Dell Antonio y Shenming Fu, de la Universidad de Brown (Estados Unidos).

Representación artística del asteroide 2021 PH27. Crédito: Carnegie Institution for Science

El flamante asteroide es de tipo Atira (su órbita está contenida por la órbita terrestre) y tarda tan solo 113 días en completar una vuelta al Sol, alcanzando una velocidad de 16 km/s en el perihelio y convirtiéndose, de esta manera, en el asteroide más rápido del Sistema Solar.

El cuerpo tiene aproximadamente 1 kilómetro de ancho y atraviesa las órbitas de Mercurio y Venus, por lo que en unos pocos millones de años será destruido en una colisión con alguno de estos dos planetas o será engullido por el Sol.

El objeto más cercano

Según señala Carnegie, la distancia mínima del asteroide al Sol es de 20.067.388 kilómetros, frente a los 58 millones de kilómetros a los que se acerca Mercurio.

Su distancia es tan escasa que el pequeño asteroide experimenta los efectos de la Relatividad General de una manera extrema, lo que se evidencia en una desviación angular en su órbita elíptica a lo largo del tiempo (un movimiento llamado precesión), que ocurre aproximadamente a un minuto de arco por siglo.

La Relatividad General – que, entre otras cosas, influye directamente en el funcionamiento del sistema GPS – fue la responsable, también, de explicar durante el siglo pasado la desconcertante precesión de Mercurio.

2021 PH27 se acerca tanto al Sol, que su temperatura llega a alcanzar los 482 °C, suficiente como para derretir el plomo.

Esquema representativo de la órbita del asteroide 2021 PH27 y las órbitas de Mercurio, Venus y Tierra. Crédito: Katherine Cain y Scott Sheppard.

Su posible origen y descubrimiento

Lo más probable es que 2021 Ph27 se haya ‘desenganchado’ del cinturón principal de asteroides y la gravedad de los planetas internos moldeó su órbita hacia su configuración actual”, explica Sheppard. “Aunque basado en su gran ángulo de inclinación de 32 grados, es posible que sea un cometa extinto del Sistema Solar exterior que se aventuró demasiado cerca de uno de los planetas ya que la trayectoria de su viaje lo acercó al sistema interior”, agrega.

En la actualidad, el único método efectivo para detectar asteroides que se mueven alrededor del Sol en órbitas contenidas dentro de la terrestre es tomar imágenes antes o después de que el Sol sale o se pone, por lo que observarlos es extremadamente difícil debido a que no se ven por la noche.

Lo anterior fue justamente lo que hicieron Dell’Antonio y Fu utilizando la Dark Energy Camera ubicada en el Observatorio de Cerro Tololo, Chile, y perteneciente a la National Science Foundation. Sus observaciones forman parte de su investigación principal, el Local Volume Complete Cluster Survey, que consta en el análisis de los cúmulos de galaxias masivos en el universo cercano. 

No obstante, en colaboración con Sheppard, pasaron a enfocarse temporalmente en objetos cercanos, por lo que empleando los primeros minutos del crepúsculo vespertino del 13 de agosto dieron con 2021 PH27.

El descubrimiento realizado por Scott Sheppard utilizando imágenes tomadas por Ian Dell'Antonio y Shenming Fu. Crédito: Carnegie Institute.

“Debido a que el objeto ya estaba bajo el resplandor del Sol y se movía más hacia él, era imperativo que determináramos la órbita del objeto antes de que se perdiera detrás de nuestra estrella central”, explicaba Dave Tholen, de la Universidad de Háwai, quien predijo dónde estaría el asteroide la noche después del descubrimiento inicial. “Supuse que para que un asteroide de este tamaño permanezca oculto durante tanto tiempo, debe tener una órbita que lo mantenga tan cerca del Sol que sea difícil de detectar desde la posición de la Tierra“, se explayó.

Un censo de asteroides cerca y dentro de la órbita de nuestro planeta es sumamente importante para identificar aquellos cuerpos potencialmente peligrosos que podrían impactar con la Tierra.

Si bien 2021 PH27 no supone un riesgo para la Tierra, durante las próximas semanas el asteroide “saldrá” de detrás del Sol, por lo que científicos de todo el mundo podrán continuar estudiándolo y aprendiendo acerca de su comportamiento, lo que será útil para extrapolar a nuevos descubrimientos de este tipo.

¡Comparte ciencia!

“Somos materia estelar que es consciente de su propia existencia”.

¡Mantente en contacto!

Únete a nuestro newsletter semanal

Copyright © 2022 | Diario Astronómico