Hayabusa-2 devolverá muestras de Ryugu el próximo 6 de diciembre

Luego de un recorrido de más de 5 mil millones de kilómetros desde su partida, finalmente la sonda hará su aproximación.

Hayabusa-2 devolverá muestras de Ryugu el próximo 6 de diciembre

Pero el viaje de Hayabusa-2 no termina aquí. La sonda arrojará una cápsula con las muestras y luego continuará su viaje.

En la polvorienta ciudad desértica de Woomera, al sur de Australia, los científicos comienzan a prepararse para recibir, el próximo 6 de diciembre, un “obsequio” de la sonda Hayabusa-2 tras seis años en el espacio.

La sonda trae consigo una valiosa e increíblemente inusual carga: al menos 100 miligramos de material recogido de la superficie del asteroide Ryugu.

Luego de su aproximación a la Tierra y lanzar la cápsula con el material, el audaz aparato continuará viaje para alcanzar al asteroide (98943) 2001 CC21 en julio de 2026, y visitar a 1998 KY26 en el mismo mes de 2031. ¡Tiene para rato!

El asteroide Ryugu, capturado en cámara por Hayabusa-2 en 2017. Crédito: JAXA

Con más de 5 mil millones de kilómetros recorridos desde su lanzamiento el 3 de diciembre de 2014, Hayabusa-2 ha sido capaz de transmitir valiosos datos sobre Ryugu, como que tiene una cadena montañosa en su ecuador, o que su superficie está cubierta por cráteres que alcanzan los 200 metros de diámetro.

Ryugu — anteriormente conocido como 1999 Ju3 (recuerda cómo se nombran los objetos astronómicos) — mantiene una órbita elíptica que lo lleva justo dentro de la trayectoria orbital de la Tierra alrededor del Sol, y casi hasta la órbita de Marte.

Por lo anterior, la trayectoria y maniobras realizadas por la sonda fueron extremadamente sofisticadas, más aún si se tiene en cuenta que se debió colocarla en órbita al asteroide y hacer que descendiera dos veces para recoger muestras de material.

El segundo “touchdown” de Hayabusa-2, el 11 de julio de 2019. Crédito: JAXA

El regreso de las muestras

El equipo de recolección de cápsulas ha llegado a la tranquila y desierta localidad de Woomera, al noroeste del estado de Australia Meridional. Allí ya comenzaron los ensayos de recuperación de cápsulas y prueba de tecnología para rastrear el pequeño objeto entrante.

Woomera, un vasto entorno desértico en Australia. Crédito: Adelaidenew

Los miembros preliminares del equipo ya cumplieron su cuarentena de 14 días por COVID-19, y se encuentran en la base de la Fuerza Aérea Australiana de Woomera supervisando los preparativos para el aterrizaje y recuperación.

Si bien anteriormente la misión original Hayabusa — también de la agencia nipona — ha logrado devolver muestras de manera efectiva en 2010, la cantidad de material de asteroide obtenido había sido de unos pocos microgramos.

Los 100 miligramos transportados por Hayabusa-2 son una riqueza absoluta en comparación, por lo que es crucial lograr el éxito en la misión para que los científicos puedan realizar pruebas detalladas, sobre todo si se tiene en cuenta que Ryugu es un asteroide carbonáceo primitivo, es decir, que ha preservado parte del material más prístino de Sistema Solar, relativamente sin cambios durante unos 4 500 millones de años desde su formación (a excepción de cierta irradiación).

Parte de los científicos que trabajan en la misión Hayabusa-2 celebran el mensaje de confirmación de la sonda de su vuelta a casa. Crédito: Yutaka Iljima/AFP

Se espera que la cápsula descienda entre las 3:30 AM y las 4:30 AM ACDT (Australian Central Dyalight Time, el próximo 6 de diciembre de 2020, creando una brillante bola de fuego producida por el calor de la entrada atmosférica. Un escuo término la protegerá de temperaturas de hasta 3 000 °C.

Luego de desplegar su paracaídas, el equipo espera que aterrice dentro de un área de 100 kilómetros cuadrados, enviando una señal de radio en baliza a los grupos de recuperación.

Debido a que la señal no será detectada por las estaciones terrestres una vez que la cápsula toque la superficie, un helicóptero será el encargado de rastrearla.

Una vez hallada, la cápsula será llevada a una instalación de “Quick Look” (algo así como un puesto de investigación), para muestrear cualquier gas dentro del contenedor.

Posteriormente, las muestras serán puestas en una caja especial, selladas y enviadas por aire de vuelta a Japón, en donde comenzará la segunda etapa: el minucioso estudio químico.

Si bien la entrada de la cápsula no podrá ser observada desde la mayor parte del mundo, JAXA ha publicado consejos de observación para quienes puedan presenciar el evento, y está considerando una transmisión en vivo de la liberación de la cápsula y la entrada atmosférica.

Uno de los dos robots — llamados 1a y 1b — vistos por Hayabusa 2 durante su caída. Crédito: JAXA

Fuente: JAXA

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