Existe una estrella similar al Sol en la región de donde provino la señal Wow!

Nuevos datos suman más misterio a una célebre historia que, en la actualidad, parece estar lejos de cerrarse.

Existe una estrella similar al Sol en la región de donde provino la señal Wow!

Un análisis realizado por el astrónomo aficionado Alberto Caballero ha detectado un potencial origen de la misteriosa señal Wow!

El 15 de agosto de 1977, el profesor y astrónomo Jerry Ehman se encontraba trabajando como lo hacía habitualmente en el radiotelescopio Big Ear, ubicado en Ohio, Estados Unidos. A las 23:16 h el equipo detectó una poderosa señal 30 veces más fuerte que el ruido de fondo que se duró 72 segundos, por lo que Jerry atinó a encerrarla con un bolígrafo y escribir “Wow!” a su lado.

Rápidamente, Jerry contactó con distintos colegas y agencias, logrando descartar que el sonido tuviese una fuente terrestre u orbital.

Mientras tanto, el director del radiotelescopio, John Kraus, le escribió una carta a Carl Sagan en donde destacaba que “la señal Wow! es altamente sugerente de origen inteligente extraterrestre, pero poco más se puede decir hasta que vuelva a aparecer para su estudio”.

La señal Wow!

Emhan, Kraus y otros científicos se lanzaron a escanear otras regiones del cielo, incluso llegando a revisar los catálogos de estrellas similares al Sol en la zona; pero no se encontró ninguna que llamase la atención.

El análisis concluyó que la señal provenía de Chi Sagittarii, un sistema estelar triple situado a 220 años luz de distancia.

Desde entonces, nunca más se registró una señal similar, ni se obtuvieron precisiones respecto a su origen. El hallazgo se propagó rápidamente en todo el mundo hasta convertirse en noticia.

John Ehman, el astrónomo que atinó a escribir Wow!

¿Misterio resuelto?

Para intentar poner fin al misterio, en 2016, un astrónomo llamado Antonio Paris – junto a su par, Evan Davies – decidió comenzar a investigar.

En su artículo, la dupla atribuyó la señal Wow! al cometa 266/P Christensen, que no había sido catalogado en ese momento. El cuerpo fue descubierto recién en 2006, y fue sobre su trayectoria pasada sobre la que Paris trabajó su hipótesis.

Antonio Paris.

La explicación, en realidad, también involucraba a un segundo cometa, el P/2008 Y2 (Gibbs). La trayectoria pasada de los dos cuerpos los ubicaba en una zona del espacio hacia la que apuntaba Big Ear al momento de la detección.

Se sabe que los cometas liberan grandes nubes de hidrógeno al acercarse al Sol, por acción de la radiación solar. Esas estelas, según Paris, hubieran sido suficiente para generar una lectura anómala e intensa en las mediciones.

Desde el 27 de noviembre de 2016 al 24 de febrero de 2017, Paris y Davies realizaron más de 200 observaciones desde el Centro de Ciencia Planetaria de Washington. En ese periodo, el cometa 266P/Christensen — que pasó “cerca” de la Tierra en 1977 — volvería a pasar.

Ehman captó la señal en una frecuencia de 1.42 GHz, la radiofrecuencia emitida naturalmente por el hidrógeno. Efectivamente, cuando el cometa se acercó nuevamente hace 3 años, la señal captada fue la misma. Incluso, si se la comparaba con la frecuencia emitida por otros tres cometas también era de 1.42 GHz.

Cometa 266P/Christensen.

¿Misterio resuelto? En junio de 2017, numerosos medios de comunicación titulaban el fin al asunto de la señal Wow!

No obstante, nunca hubo un apoyo de la comunidad científica a la hipótesis de Paris y su colega. De hecho, numerosos científicos, como Seth Shostak, de SETI, o Chris Lintott, de la Universidad de Oxford, cuestionaron el artículo por diferentes cuestiones:

⁃ Como señaló el mismo Ehman, existen dos grandes problemas: la señal no se repitió y apareció por muy poco tiempo.

El astrónomo explicó que el Big Ear tenía dos “cuernos” de alimentación, cada uno de los cuales permitía obtener una visión ligeramente diferente para un radiotelescopio.

“Deberíamos haber visto la fuente venir dos veces en unos 3 minutos: una respuesta de 72 segundos y una segunda señal idéntica dentro del próximo minuto y medio”, agrega. Pero eso no sucedió.

La única manera en que eso podría suceder es si la señal fue cortada abruptamente, y un cometa no produciría ese tipo de señal, porque los gases que lo rodean cubren grandes áreas difusas. Tampoco el cometa se habría escapado tan rápido del campo de visión del radiotelescopio”, añadió.

Radiotelescopio Big Ear. Fue desmontado en 1997 para construir un campo de golf.

⁃ En el artículo — que no es un estudio — no se detalla el equipo utilizado, algo esencial para que otros equipos de científicos intenten reproducir el resultado.

⁃ Los datos suministrados deducen que un objeto situado en la región que observaba en ese entonces el Big Ear tardaría alrededor de cinco minutos en cruzar el campo de detección; no 72 segundos.

⁃ Al no brindarse datos sobre el equipo empleado, no se sabe cómo se protegió al experimento de las interferencias.

⁃ Si la señal obtenida fue de unas 30 veces más potente que el ruido de fondo, ¿por qué ningún otro cometa ha mostrado un comportamiento similar?

⁃ El hecho de que el hidrógeno pertinente a la capa de gas de un cometa emita ondas de radio, no explica por qué el 266/PChristensen lo hace en esta frecuencia.

⁃ ¿Por qué era necesario observar el cometa en la misma porción del cielo que cuando se detectó la señal Wow!? ¿No sería más lógico observar cualquier cometa que estuviese a la misma distancia del Sol que 266P/Christensen cuando se detectó la señal?

⁃ Hay discrepancias en las posiciones estimadas por Paris para el cometa el 15 de agosto de 1977 y las estimadas por otros astrónomos.

⁃ La señal Wow! es distinta en intensidad, ancho de banda y duración a la detectada por Paris.

Una nueva pista

En 2013, la Agencia Espacial Europea (ESA), lanzó al espacio la misión Gaia con el objetivo de mapear el cielo nocturno, para así determinar la posición, distancia y movimiento de más de 1 300 millones de estrellas con una precisión sin precedentes.

Se espera que el mapa completo esté disponible y finalizado para 2024. Así y todo, Gaia ya ha liberado información y lo continúa haciendo en “tandas”. La próxima publicación de resultados será el 3 de diciembre próximo.

Ahora, y basándose en las etapas de información anteriores, un astrónomo aficionado llamado Alberto Caballero, ha estudiado la región del cielo desde donde provino Wow!

Su objetivo era hallar estrellas similares al Sol — en cuanto a temperatura, luminosidad y radio — entre miles que han sido identificadas por Gaia en esa región del espacio. 

La búsqueda devolvió un candidato: 2MASS 19281982-2640123, una estrella situada a 1 800 años luz en la constelación de Sagitario; un “gemelo” del Sol.

El "gemelo" del Sol, observado por el instrumento PanSTARRS/DR1

En el catálogo que Caballero utilizó se identificaron otras 66 estrellas que coinciden en temperatura con la del Sol, pero los datos en cuanto a su luminosidad y radio aún están incompletos.

Por el momento, 2MASS 19281982-2640123 es la mejor apuesta y un buen candidato para estudiar con más detalle y, tal vez, dilucidar el misterio de la famosa señal Wow!

Fuente: Astronomy

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