A 46 años del Mensaje de Arecibo

En 1974, un grupo de científicos envió un mensaje codificado en dirección al cúmulo M13.

A 46 años del Mensaje de Arecibo

El 16 de noviembre de 1974, un grupo de científicos envió un mensaje de 1679 bits en dirección al cúmulo M13. Se lo conoce como Mensaje de Arecibo.

Un día como hoy, hace 46 años, un grupo de científicos  — entre los que destacaban Carl Sagan y Frank Drake —  enviaron un mensaje de 1679 bits hacia el espacio, más específicamente al cúmulo M13, hogar de unas 400 000 estrellas.

El cúmulo M13, en la constelación de Hércules, se encuentra a 25 000 años luz de distancia. Crédito: Hubble Space Telescope

El Mensaje de Arecibo

El nombre del mensaje hace referencia a su aparato de origen: el radiotelescopio de Arecibo.

En esa época, aún no se tenía confirmación de la existencia de exoplanetas (eso no llegaría hasta 1991). Por eso, el mensaje fue más una demostración de la nueva tecnología empleada en el radiotelescopio, que un intento por contactar a una hipotética civilización alienígena.

El radiotelescopio de Arecibo es el tercero más grande del mundo, y se ubica en Puerto Rico. Crédito: H. Schweiker/WIYN y NOAO/AURA/NSF.

El mensaje en sí es una secuencia de 1679 dígitos binarios (bits).

El 1679 es producto de dos números primos y, por lo tanto, es posible descomponerlo en 23 filas y 73 columnas o 23 columnas y 73 filas, de manera que quien lo analice decida organizar los datos en forma de cuadrilátero.

Hay 8 posibles configuraciones, siendo estas las simetrías del mismo patrón. De estas configuraciones, solo la información organizada de la segunda forma (23 columnas y 73 filas), con los unos y ceros ordenados de izquierda a derecha y de arriba a abajo, genera información coherente.

Estructura desentrañada del Mensaje de Arecibo. Así lo "vería" un hipotético extraterrestre al analizarlo matemática y visualmente.

El mensaje en sí contiene información sobre la Tierra y el ser humano, brindándole a la hipotética civilización extraterrestre datos sobre nuestra biología y ubicación básica en el universo.

Para lograr descifrar el mensaje, el científico-alienígena deberá ser capaz de separar los dígitos relevantes de los irrelevantes (el fondo). En otras palabras, hay que separar los unos y ceros que forman parte de la información en binario, de los unos y ceros que lo estructuran.

Leído como en occidente (izquierda a derecha), el mensaje presenta los números del 1 al 10; los números atómicos de los elementos hidrógeno, carbono, nitrógeno y fósforo, que son los componentes del ADN del humano); el número de nucleótidos en el ADN y su característica forma helicoidal; la figura de un humano y su altura; la población de la Tierra al momento de ser enviado el mensaje, unos 4 000 millones en 1974; y el esquema y ubicación básica del Sistema Solar en el universo.

El Mensaje de Arecibo transmitía información básica de nuestra especie y la ubicación de la Tierra. Crédito: Diario Astronómico

El cúmulo M13

El cúmulo M13, en la constelación de Hércules, se ubica a 25 000 años luz de distancia. Es decir que, a la velocidad de la luz, el mensaje tardará 25 000 años en llegar a destino.

Entonces, ¿los científicos pasaron por alto este pequeño detalle? No.

Como se explicó anteriormente, en esa época aún no se tenía confirmación de la existencia de exoplanetas, pero el razonamiento que aplicaron fue perfectamente lógico.

El cúmulo M13 contiene unas 400 000 estrellas, por lo que — suponían — habría más posibilidades de que el mensaje sea capturado por astrónomos alienígenas. Se trató de una cuestión de probabilidades.

Esperar 25 000 años  para que el mensaje llegue, y otros 25 000 años para que una hipotética respuesta extraterrestre alcance a la Tierra no tiene sentido. No obstante, al igual que las sondas Pioneer y Voyager, el Mensaje de Arecibo sirve como una papel en una botella en un inmenso océano cósmico, dando cuenta de la existencia de que, alguna vez, existió una civilización con ansias de querer hacer contacto.

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